Corrían fines de los 80′ cuando en el Parakultural se organizaban veladas musicales tecno, prototecno porteño, y entre esas huestes se encontraba Daniel Melero, un gran músico por sobre todas las cosas humilde.
Y sencillo, como esta canción de su disco “Travesti” de 1994, en un hermoso video, así que amigos …a disfrutar!!!
Hoy es el día de la mujer en algún rincón del planeta blues y es por eso que escucharemos solamente a las damas, aquellas de sensibilidad diferente, las que pueden en una sola nota expresar lo que a muchos les lleva una vida, entonces con ustedes: Big Mama Thornton con el gentil acompañamiento de Buddy Gay en guitarra.
A continuación Katie Webster:
Luego la sigue Dorothy Donegan con Bye Bye Boogie:
Y por último Ernestine Anderson:
Amigos y amigas esto es todo por hoy, espero que les haya gustado!!!
Por estos días, no se si a causa del otoño austral o qué, me puse a escuchar bastante blues y sobre todo deteniéndome en Willie Dixon, T-Bone Walker, Mempis Slim o Muddy Waters, y como de costumbre se me dio por pensar en la historia de estos tipos.
Muchos de ellos tocaron y grabaron discos hasta una edad avanzada, eran respetados por el público y por otros músicos (hice hincapié primero en Dixon porque de su cabeza salieron temas que han sido tocados por medio mundo, empezando, en la era del rock, por Hendrix, Cream, Led Zeppelin y podríamos seguir hasta agotar las letras de la compu).
Usé la palabra respetados con un claro propósito diferencial, ya que eso no sucede acá.
Siempre se dice que el público argentino es muy exigente, que tenemos mucho conocimiento y eso quedó demostrado, a veces, cuando vino a la Argentina B.B. King o Dizzie Gillespie, por ejemplo, pero no se da el mismo caso cuando tocan por estos lares Javier Martínez, Ricardo Soulé, Miguel Cantilo y tantos otros.
Me he cansado de escuchar que esa es música vieja (¡¡¡…!!!), que no se reciclaron con el tiempo, a veces usando en forma despectiva el mote de hipies, y ahí descubro (vaya descubrimiento!!) que no somos tan cultos como se dice, que no somos un público de paladar negro, hoy llenan recitales algunas bandas rolingas, que no superan la mediocridad absoluta que existe en el rock local, pero a la hora de brindar apoyo y reconocimiento a todos nuestros grandes músicos, la gran masa del pueblo argentino…desaparece.
No hay mejor ídolo que el ídolo muerto.
Si a algunos de los pocos que nombré antes se les hubiese ocurrido morir antes de tiempo, hoy estarían en todas las remeras.
Pero no, se les dio por seguir vivos y haciendo su música y eso no se perdona, aunque después algunos de los músicos actuales les afanen, nadie puede volver a escuchar en vivo la música de los tempranos ’60 y ’70. Pareciera que no se soporta o no se está preparado para ello, pero si para escuchar a cualquiera de las viejas glorias que vienen del exterior y me vuelvo a preguntar: ¿No queremos escuchar el sonido de una época? ¿Por qué será?
No lo se, pero me duele. Y para sacarme el dolor escucho a Willie Dixon haciendo “Seventh Son“:
O esta magnífica reunión de Koko Taylor, Willie Dixon, Memphis Slim, T-Bone Walker tocando en vivo en un festival de blues en Alemania:
Y por último a Muddy Waters haciendo “Hoochie Coochie Man” en el Festival de Newport por los años 60:
Amigos, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo, ya que como dice Boom Boom Kid: “Música medicina es”
La historia de Mushkil Gusha, el disipador de todas las dificultades:
Había una vez, a menos de mil millas de aquí, un pobre leñador viudo que vivía con su hija pequeña. Todos los días iba a la montaña a cortar leña para hacer fuego, que traía a casa y ataba en haces.
Después de tomar el desayuno caminaba hasta el pueblo más cercano, donde vendía la leña y descansaba un rato antes de regresar. Un día, al volver ya tarde a casa, la niña le dijo: “Padre, a veces desearía tener mejor comida, más cantidad y diferentes clases de cosas para comer”
“Muy bien hija mía« dijo el viejo »mañana me levantaré más temprano que de costumbre, me adentraré en la montaña donde hay más leña y traeré una cantidad mucho mayor que la habitual. Llegaré a casa más temprano y así podré atar la leña antes para luego ir al pueblo a venderla; conseguiré de esta forma más dinero y te traeré toda clase de cosa ricas para comer”. (más…)
La capacidad de curiosidad la sigo manteniendo intacta, salvo que en vez de ir a disquerías ahora leo, veo y escucho cosas que pueden llegar a interesarme, y a veces encuentro verdaderas joyas como estas de STAFF BENDA BILILI un grupo de congoleños, pobres, lisiados y que vivían en la calle.
Estos músicos los encontré leyendo una nota en Página 12; allí podrán leer algo más sobre ellos en una excelente nota, pero después de verlos (varias veces) y de continuar leyendo el diario, llegaba una simple reflexión: Axel Rose se queja de que gastó 17 millones de dólares en su disco (nuevamente Página 12) y estos tipos con esos instrumentos, que son casi imposibles de concebir por lo precario, de grabar un disco afanando la luz en un zoológico, de ver sus carritos o motos o lo que sea en que se mueven, llegué a la conclusión de que son de otro planeta: Es bueno que nunca estemos desanimados. Ser una banda es una enorme tarea. Pero esto nos permite viaja a otros países. Y, eventualmente, ser felices.
Eventualmente ser felices, esa debe ser una de las mejores frases que escuché en estos últimos años.
Así que amigos a ver y bailar con los Benda Bilili:
Nuevo video de los Payasos Dopados, recién salidito del horno.
Hermosas imágenes de las calles de Badajoz con un tema, “Click” (o “Rey” aún no sé bien), muy bueno, y grabado de manera excelente, así que amigos los invito a mirar videítos:
El fin de semana recibí un mail de Daniel que dice así: Hola … todavía no sé tu nombre!!!
Te cuento que estuve recorriendo tus blogs y me parecen excelentes. Te cuento que yo vivo en la localidad de Wanda – Misiones, un pueblito con 18.000 habitantes, y en esta zona internet es por telefono (dial up- a una velocidad de 44 kb y encima se corta a cada rato!!). (más…)
Confianza en los jóvenes nunca hubo, pero tampoco es cuestión de andar mendigándola. (BBK dixit)
La avenida Meeks esquina Garibaldi en Témperley era el punto de encuentro para ir a ver un show de Boom Boom Kid con Nicolás, mi hijo. Esa misma esquina que 45 años antes transitaba todos los días después de ir al colegio para ir a trabajar, tenía por ese entonces nueve. Y pasé muchos años por alí, caminando por Garibaldi, desde las vías hacia Pavón, supongo que los años más difíciles de mi vida, la preadolescencia.
De todo esto me acordaba cuando iba camino a Peteco, lo que en aquel tiempo era un almacén de barrio (hoy unido a otros locales) enmarcaba el lugar donde iba a tocar Boom Boom Kid, en un horario por lo menos inusual para rock argento, las 21 horas( el rock suele acontecer en horarios más aptos para cocainómanos, anunciándose siempre para las 23 y tocando luego a cualquier hora, fogoneados por esa gran fiesta decadente que fueron los ’90 para la cultura en general).
Ya desde el horario la cosa parecía más cuidada que en otros lugares, los menores de edad pueden concurrir tranquilamente a escuchar el recital, pero no solo eso me llamo la atención, hay más, mucho más.
Dentro del recinto la venta de alcohol estaba estrictamente vedada a los menores, ni siquiera podían acceder al primer piso, el único lugar donde lo despachaban (de hecho yo tomé una gaseosa, ya que en la barra de la planta baja no había nada de otras cosas). La seguridad del lugar también actuaba cuidando a la gente, y no agrediéndola, conteniendo.
Pero todo esto tiene un porque, si en el escenario está Carlos Rodríguez, o sea BBK, hay garantía para esos jóvenes que esa noche va a ser de ellos. Y así sucedió,
No hay arriba ni abajo, no hay que cuidarse, ya que todos se cuidan entre todos y en especial son cuidados desde el escenario, es una zona liberada en el buen sentido de la palabra y van a poder gozar de la música, de la compañía de sus pares, hay pogo o mosh, hay alegría en el ambiente.
Y sobre todo hay mucha buena música.
Y a mí, como buen anciano, me agarró nostalgia. Nostalgia de no haber sido cuidado así cuando tenía la edad de ellos y transitaba esas mismas calles, de tener que haber vivido mi crecimiento en un mundo hostil, agresivo, donde no existió un Boom Boom Kid que jugase de nuestro lado, que hablara nuestro idioma. Este fue un mundo que no existió para nosotros y por suerte sí existe para algunos jóvenes de ahora.
Los temas fueron sucediéndose uno tras otro, casi sin solución de continuidad, canciones fuertes, canciones dulces, a las que nos tiene acostumbrado BBK.
Por conocerlas más, me gustan las del álbum “Okie dookie”, pero todas tienen su encanto, así que amigos, para que puedan disfrutar del BBk dos videos dos, el primero “Kitty”:
Había escuchado este disco de Dacal y la Orquesta de Salón, “13 Grandes éxitos”, hace un tiempo atrás y por supuesto quedé prendado del tema “El cosechero” y navegando por la güeb encontré este video del tema, hermosísimo!! así que amigos lo puse para que ustedes también puedan disfrutarlo.